En el mundo del jazz de tarde en tarde surge una figura que acapara la atención del público y el
beneplácito de la crítica, al menos, en este último caso, hasta el momento en que dicha figura se
convierte en el proyecto comercial de algún sello discográfico importante, que concede al trabajo del artista
un respaldo publicitario propio de una estrella del rock. Tal es el caso de la canadiense Diana Krall.
Diana procede del pueblo de Nanaimo, en la Columbia británica, donde vivía rodeada de música y
músicos. Tanto su padre como su madre tocan el piano y toda su familia cantaba y tocaba los domingos en casa de su
abuela. Diana estudió piano clásico pero tocaba jazz en la banda escolar con su profesor, el contrabajista
Bryan Stovell. La primera actuación de Diana llegó a sus quince años en un restaurante de Nanaimo.
Diana Krall no solamente toca el piano sino que además canta. Todos sus cantantes favoritos han tocado el piano:
Dinah Washington, Roberta Flack, Shirley Horn, Andy Bey, Aretha Franklin, Sarah Vaughan y, especialmente, Carmen McRae. Su
primera inspiración fué también un cantante-pianista, Fats Waller, de cuya discografía era un
ávido coleccionista el padre de Diana. Y, por supuesto, Nat "King" Cole, quizá la única
figura del mundo del jazz que ha sido igualmente influyente como pianista y como cantante. En palabras de Diana:
"...el podía volverse hacia la audiencia y cantar canciones inolvidables al tiempo que tocaba el piano de una
forma realmente increíble...".
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Estudió Diana durante un tiempo en la Escuela de Música de Boston. Hizo amistad con los músicos Jeff
Hamilton y Ray Brown durante sus actuaciones en el noroeste y en la Columbia Británica. Ellos animaron a Diana para
que se desplazara a Los Angeles, donde estudió con el pianista Jimmy Rowles. Empezó entonces Diana a actuar
con el ya mencionado Jeff Hamilton y con el contrabajista John Clayton en trio. Ambos músicos aparecieron en el
primer trabajo discográfico de la Krall, Stepping Out. Diana regresó a Canada en 1984 y se
instaló en Toronto en donde estudió son el contrabajista y pianista Don Thompson. En 1990 trasladó
su residencia de nuevo a Nueva York pero la mayor partes de sus actuaciones fueron en Boston.
Entre sus trabajos discográficos, además del anteriormente citado Stepping Out, es obligado resaltar
el trabajo dedicado a Nat Cole, sin duda alguna el mejor de cuantos ha grabado hasta el momento. Un album, All For
You, que la lanzó a lo más alto de las listas. En este trabajo incluyó una pieza que ya grabara en
su primer album, Frim Fram Sauce, y que se ha convertido en pieza obligada en todos sus conciertos. Tras un nuevo
trabajo con Impulse, con un corte parecido al anterior (tanto en repertorio como en acompañntes) Diana fichó
con el todopoderoso sello Verve para grabar dos trabajos más que la han llevado a listas de música pop. La
sustitución de su habitual trio por secciones de cuerdas han dado como fruto un par de discos de Easy
Listening que no aguantan la comparación con trabajos anteriores.
El auge de Diana Krall, la cantante y pianista, ha coincidido con el del guitarrista Russell Malone, joven y prometedora
figura que ha sido responsable, en buena parte, del exito de los más importantes trabajos de Diana Krall. Algo a lo
que no fueron ajenos los productores Johnny Mandel y Tommy LiPuma cuando requirieron sus servicios para la
grabación de When I Look In Your Eyes y The Look Of Love respectivamente, sus dos últimos
trabajos.
Cuando pase el furor comercial que ha levantado estamos seguros de que Diana Krall volverá a su música
intimista y sencilla, y los críticos volverán entonces a hablar de la gran estrella de Diana Krall, porque, de
lo que no hay la menor duda es que no se puede ganar mucho dinero, tener mucho exito y ser, al mismo tiempo, bien
considerado por la caprichosa crítica.
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