The Manhattan Transfer en Alicante (24 de julio de 2004)

   La hora señalada de comienzo del concierto era las 10:30h, y ya desde una hora antes, una veraniega tormenta eléctrica de verano presagiaba una más que probable suspensión del mismo; pero, no fue así, y afortunadamente no descargó sobre los allí presentes su furor, y permitió que a las 10:40h saltara a la arena del improvisado ruedo taurino que a tal fin se había levantado en la Plaza del Puerto de Alicante el mejor cuarteto vocal de toda la historia: TMT.

   Y con un sonido deficiente, que no solo no mejoró, sino que fue empeorando a medida que avanzó el concierto, se arrancaron con un tema de Brenda Russell, Walkin´ in N.Y., auténtica primicia en todos los sentidos pues forma parte de su nuevo CD (“Vibrate”) que se pondrá a la venta el próximo mes de septiembre, y que con marcado ritmo de calypso, permitió el lucimiento de su solista Janis Siegel al estar concebido en tonos medios donde se mueve con inaudita solvencia. A continuación, y con un frenético ritmo country-rock, pasaron a ejecutar su ya legendario Route 66 pero, eso sí, sin el ¡¡¡Uhh Uhh¡¡¡ que imita al final el sonido de una locomotora. Tras él, se introdujo el sonido y ritmos de Brasil para llevar a cabo ese soberbio tema de Gilberto Gil: Bahía, donde destacan unos complejos coros a tres voces a los solos de Cheryl Bentyne. Acto seguido, una introducción del cuarteto instrumental (sin saxo en esta ocasión) que les acompañaba (Yaron Gershovsky-piano y director musical; Wayne Jonson-guitarra; Richie Goods-bajo; Steve Hassapoglou-batería), preludió el Doodlin de Horace Silver, sobre el que Janis ha completado el arreglo vocal que inicialmente gestase en los años 50 ese soberbio trío precursor de este estilo: Lambert,Hendricks & Ross, y que después de tenerlo en su repertorio desde hace prácticamente quince años, lo han incluido en su nuevo trabajo. Irresistible pulso rítmico puso después el swingeante You Can Depend On Me en la versión que de este tema hiciera Count Basie, con el eterno Jimmy Rushing, y donde comprobamos que Tim encuentra verdaderos problemas para ejecutar su parte de vocalese. Después, la adorable Ella Fitzgerald planeaba en el puerto de Alicante con su hermosa e ingenua canción, A-Tisket A-Tasket, que le hiciera famosa cuando empezaba a militar con la orquesta de Chick Webb, y donde esta vez, Janis, no encontró en su solo un sonido apropiado de metal que tantas veces le ha servido sin embargo para arrancar enfervorecidos aplausos del respetable. Siguieron con ese frenético vocalese adaptado para la clásica versión del sexteto de Benny Goodman (con Ch. Christian y L.Hampton) titulado It´s good enough to keep (Air Mail Special) jazz-swing de alto voltaje que, lamentablemente, no cundió en lo que restaba de concierto, sino antes bien, sirvió para dar entrada a algo que nos vienen forzosamente acostumbrando en los últimos años y que consiste en reservarse cada uno de ellos un tema a ejecutar en solitario, lo que,- y es un juicio muy personal-, además de no servir para su lucimiento personal, arrebata al personal unos preciosos minutos para escuchar lo que verdaderamente les ha hecho ser los mejores: el canto a cuatro voces, donde el dominio, hoy aún resulta en sus directos apabullante, siguiéndoles muy de lejos otros grupos de gran calidad como New York Voices, a quienes, por cierto, este mes de agosto podremos ver en la Pista de Atletismo de Jávea (día 5). Pues bien, la tanda de crooners la inició Tim Hauser, sin duda el menos dotado para tal misión, para salir a continuación quizá la más dotada en estos menesteres: Janis Siegel, quien abordó un bonito tema en compañía de St. Hass a la percusión y W. Johnson en la guitarra.

   Tras este paréntesis, el grupo al completo volvió a reunirse en el escenario para interpretar el tema que abre su nuevo CD, The new JuJu Man (Tutu), composición de Marcus Miller y que, además de dar título a un ejemplar disco de fusión de Miles Davis, durante muchos años formó parte del repertorio de éste en sus directos. Los sobrios, pero efectivos arreglos vocales de Roger Treece y Gil Goldstein, dieron pie a encontrarnos con uno de los momentos más interesantes de este concierto, pues situada Cheryl en un extremo del escenario, y Tim, Janis y Alan en el opuesto, permitieron hacernos sentir en muchos momentos las inconfundibles tesituras de la trompeta con sordina de Miles en un alarde de complejísima ejecución del vocalese realizado por la solista primeramente enunciada, Cheryl Benthyne. A continuación, otros dos temas incluido en su nuevo trabajo, composición ambos de un compositor e intérprete tan talentoso y disfrutable como empalagoso, que ha pasado gran parte de su vida en Canadá, Rufus Wainwright, quien ha desarrollado un gusto por el aspecto más pasional de la vida, por lo teatral, lo grandilocuente, lo espectacular. Homosexual declarado, sus canciones son hermosas, sus arreglos minuciosos y de gusto refinado. Los temas en cuestión, y por este orden fueron: Greek Song, con sonidos hindúes en su introducción, y el Vibrate que da título a ese nuevo CD, balada mejorada en mucho sobre el original gracias a los arreglos vocales del citado R. Treece, y que con sumo relax ejecutaron sobre cuatro banquetas de barra de bar.

TMT Cheryl Bentyne con Cuarteto Vocalese

   Vino después el sonido de la jungla con el tema incluido en su CD The Offbeat of Avenues: The Quietude, donde las cuatro voces vuelven a ensamblar de esa forma que solo ellos saben abordar, y después otro tema al más puro estilo doo-woop, que cierra su nuevo trabajo: I Met Him on a Sunday/Come Softly to Me, que resultó muy pobre en su exposición y en su rítmica.

   A este, resiguió la última tanda de sólos, a cargo, en este caso, de Cheryl quien estuvo simplemente correcta, y después ese blues composición del propio Alan que ya nos enseñase el pasado 6 de julio de 2003 en el Festival de Getxo.Sucedieron, inmediatamente, dos clásicos que pusieron el ritmo necesario para recuperar la bajada de tensión precedente: Operador y Trickle Trickle. Otra inevitable de sus visitas a este país: Cuéntame, perfectamente tarareada por los presentes, y para finalizar, otro clásico: Birdland, tema que roza una y otra vez la perfección por más veces que lo interpreten. Algunos aplausos, no desternillantes, para hacer un solo bis: Java Jive, lo que totalizó aproximadamente una hora y tres cuartos de un concierto que, para nuestro pesar, no pasará precisamente a la historia, y menos estando enmarcado, como estaba, en un festival de jazz (7ª edición del de Alicante). Muy poco jazz, y camisetas pocos sudadas por los integrantes del, sin embargo, y a pesar de esta circunstancia, mejor cuarteto vocal de toda la historia, reitero. Esto se tradujo en una más que aparente falta de comunicación y de energías comunicantes con el público que allí nos encontrábamos. Lo anterior, quizá, fuera debido a que nos encontrábamos en la recta final de su gira europea, pues a pesar de todo, sus caras evidenciaban agotamiento. Son muchos años manteniendo un ritmo y frecuencia de conciertos de auténtico escalofrío, y quienes seguimos su magna obra sabemos, sabéis, que lo han hecho prácticamente todo por lo que poco o nada les faltaría a estas alturas por demostrar. A su paso por San Sebastián (26 de julio), hemos podido leer dos críticas bien opuestas: la del País de Miquel Jurado:”….Como si el tiempo no pasara, el cuarteto derrochó su histórica sensibilidad sobre unos arreglos exquisitos y una afinación que todavía sorprende. Sobrados de tablas, arrasaron sin miramientos”; y la del Mundo de Alvaro Feito: “…La propuesta caduca de TMT merece punto y aparte. Este cuarteto vocal ha escrito páginas de gloria en el sendero del jazz cantado, subsección dedicada a los Standard. Pero bueno los tiempos dicen que están cambiando y no se puede estar siempre ofreciendo el mismo, idéntico concierto, coma arriba, coma abajo, cancioncilla puesta, cancioncilla quitada”. Ni lo uno, quizá, ni por supuesto lo otro. Es cierto que esta última gira no ha sido la que más no haya podido satisfacer, pero, insisto, aunque para algunos esto del jazz vocal, con un clarísimo desconocimiento e ignorancia de la complejidad musical y armónica que encierran no solo los arreglos sino su ejecución, sea considerado una “subsección” dentro del jazz, TMT es , ha sido y será un referente en todos los sentidos para quienes amamos precisamente estos “subgéneros” que, no en vano, han escrito páginas de absoluto retroalimento con el jazz instrumental la lo largo de toda la historia (Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Billie Holiday, Anita O´Day……).

   Para finalizar, únicamente resaltar la reincidencia que han mostrado unos imparables e irreductibles espontáneos (Cuarteto Vocalese) que, como ya hicieran al finalizar el concierto en Córdoba de TMT en 2002, se precipitaron al finalizar el concierto de Alicante en los camerinos ubicados en una sala del Hotel Meliá situado frente al improvisado recinto donde se celebró el mismo,y se plantaron frente a una paciente Cheryl que escuchó ensimismada el tema que cierra su disco en solitario “Moonlight Serenade”, titulado “Since first I saw your face”, y no contentos con ello les propinaron seguidamente para desearles felices sueños la canción de cuna “Goodnight”, huyendo acto seguido en la oscuridad pero, nuevamente, con la misión bien cumplida.

Javier Gallego (Madrid)