Armstrong ha sido una de esas figuras del jazz que ha ejercido una influencia
similar con los dos instrumentos de los que se valió a lo largo de su vida,
la trompeta y la voz. Su personalidad fue moldeada en el duro ambiente racial del Nueva Orleans
de principios de siglo, con un nucleo familiar desgajado hasta tal punto que el mismo decidió
ir a vivir con su abuela.
Una reyerta callejera con arma de fuego incluida llevó a Louis al
reformatorio, donde tuvo la posibilidad de aprender a tocar la trompeta bajo la tutela del profesor
Davis, convirtiendo la música en el vehículo ideal para exteriorizar su caracter
ególatra (que le llevó a tomar el papel de Embajador del jazz) y la fuerza creativa
que se había gestado en su interior a base de sufrir en sus propias carnes la dura
opresión racial de la norteamerica blanca.
Convertido en una de las figuras mas populares del ambiente musical de Nueva
Orleans, Louis se trasladó a Chicago, tras una invitación de King Oliver, su idolo
de juventud a la par que su rival. En Nueva Orleans dejaba a su primera esposa, Daisy Parker, y toda
una legión de admiradores que lo recibirían con los brazos abiertos en 1949 para
nombrarlo King of Zulus, según una larga tradición de la comunidad negra de
la ciudad.
Tras su paso por los grupos de King Oliver y Fletcher Henderson, Louis había
alcanzado la madurez creativa suficiente como para producir algunas de las mejores grabaciones de
su vida. Liderando los Louis Armstrong's Hot Five y Hot Seven, con viejos conocidos de la etapa de
Nueva Orleans (Johnny Doods y Kid Ory) y respaldado por la que sería su segunda esposa,
la pianista "Lil" Hardin, Armstrong produjo algunos de sus trabajos mas memorables.
A esta etapa de gran creatividad siguió otra en la que Armstrong se
rodeó de músicos mediocres que en modo alguno hicieron crecer la figura del
trompetista. También comenzaba a acusar sus problemas con los labios que le condujeron
a ceder mas tiempo a sus interpretaciones vocales.
Su manager, Joe Glaser, responsable de muchas de las peores decisiones de
Armstrong, tuvo el acierto de remodelar la banda, reduciendo el número de sus músicos y
no, precisamente, con el agrado del propio Armstrong, hasta conformar los llamados All Stars,
grupo en el cual Louis se encontraría con Barney Bigard y Jack Teagarden, entre otros,
personalidades con grandes cualidades musicales que devolverían al músico parte
del relumbrón perdido. Renovando el lenguaje que le llevó al éxito en Nueva
Orleans y con el acicate de las grandes interpretaciones de los artistas anteriormente citados,
Armstrong vivió otro de los grandes momentos de su vida.
Sus últimos años dieron muestras suficientes de la compleja
personalidad del artista, que se limitó a ejercer de parodia de si mismo y a recoger los
elogios de sus compañeros de profesión, que veían en el cada vez mas marchito
Armstrong una de las figuras mas relevantes de la historia del jazz.
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